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¿Cómo ayuda el Big Data en el manejo de especies amenazadas?

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Imagen de Patrick Shields en Pixabay

El Big Data es el análisis de información a gran escala dentro de múltiples campos de muestra en crecimiento sostenido. Esta definición abarca a todos los recursos (programas) y formatos creados con el objetivo de ordenar los datos obtenidos. Es especialmente útil en el manejo de especies amenazadas debido a su enorme volumen de procesamiento y puntos estadísticos cubiertos.

Puede ser categorizado como estructurado o desestructurado. Los datos estructurados son aquellos (casi siempre numéricos en la naturaleza) conocidos previamente por alguna organización en sus bases. En conservación corresponden a información sobre el conteo, las características (dimensiones, forma olor…) y la procedencia de las muestras.

En el cuidado de especies en peligro de extinción los datos desestructurados abarcan un universo muy amplio. Integran información procedente –prácticamente– desde cualquier fuente: redes sociales, publicaciones institucionales, reportes científicos, fotografías, imágenes satelitales, entre otros.

Asimismo, los avances tecnológicos (sensores, radares, cámaras HD…) incrementan notablemente la capacidad de recabar conocimiento. De acuerdo con la web Medium, la vigilancia y el monitoreo se optimizan radicalmente al realizar análisis de Big Data. Sin el seguimiento adecuado los investigadores no pueden establecer si cierta especie se encuentra en peligro de extinción o no. Lo cual suele demandar varios años de estudio.

El gran aporte del Big Data en la conservación

Según DATADIVERSITY, los softwares pueden proteger a las especies amenazadas mediante el afinamiento del manejo de datos. Cuando los científicos trabajan sobre datos organizados pueden identificar y analizar patrones de comportamiento, hábitats frecuentados y áreas de alimentación. Así como el historial de tendencias migratorias, la adaptabilidad a nuevos espacios y el estatus de salud.

Igualmente, el Big Data permite medir el impacto ambiental ocasionado por cualquier acción antropogénica, incluida la de los conservacionistas. Se erige como la principal herramienta digital para determinar la relación entre el cambio climático y la desaparición de especies. En complemento, el Internet de las Cosas (IoT) aumenta la eficiencia de transmisión, clasificación y análisis de información.

La Revolución Industrial 4.0 (contrario al pensamiento de muchos ecologistas) es la mejor amiga de la conservación de especies amenazadas. Actualmente, los investigadores disponen de una precisión sin precedentes en el mundo de las ciencias. Debido a que el Big Data procesa y arroja datos dentro de parámetros, condiciones y observaciones bien delimitadas.

Planificación, difusión, masificación y decisiones

Gracias al Big Data, las evaluaciones obtenidas expiden números y hechos muy exactos. La precisión es clave para la planificación y difusión de estrategias en pro de la recuperación de especies amenazadas. Este es un aspecto muy relevante al momento de estimar el tiempo y los costos necesarios para los programas de conservación. 

De esa forma, cada recurso es asignado, utilizado y aprovechado de la mejor manera posible. También es posible encontrar posibles (y nuevos) inversionistas interesados en los proyectos de protección. Esta herramienta provee sistemas avanzados de administración de capital y señala las necesidades con base en las prioridades y objetivos.


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Cuando una especie se encuentra en peligro crítico de extinción, suele significar que su entorno habitual ya no es adecuado. Entonces llega el momento de las preguntas indispensables: ¿Qué es necesario hacer? ¿Qué está sucediendo?, ¿Qué es posible y qué es irreversible? Al utilizar el Big Data, es más fácil acertar las respuestas y tomar las decisiones pertinentes para la especie amenazada.

Las soluciones que ofrece la Tecnología 4.0

Todas las políticas relacionadas con la protección del medio ambiente y de la biodiversidad deben ir en paralelo con la labor comunitaria. En concordancia, la masificación de la importancia de proteger la biodiversidad es fundamental para diseñar campañas informativas. Sin una población local involucrada en la prevención, cualquier proyecto de conservación está condenado a desaparecer. 

Además, el análisis de Big Data brinda a los gobiernos un control más robusto sobre los hábitats de especies amenazadas. Cuando existe un contrabando importante (marfil o cuernos de rinoceronte, por ejemplo) el escrutinio implica la examinación minuciosa de las rutas. Incluso, técnicas como el reconocimiento fotográfico o el rastreo en redes sociales son empleadas por las autoridades hoy en día.

rinocerontes especies amenazadas supnews

Imagen de Free-Photos en Pixabay

En la página High Country News se mencionan aplicaciones en línea como Recovery Explorer. Se trata de una herramienta que apoya a los administradores de vida silvestre cuando necesitan elaborar presupuestos. Sus desarrolladores creen que podría ayudar a confeccionar planes de recuperación más efectivos.

Al emplear técnicas como la biotelemetría, los investigadores crean modelos topográficos y migratorios en 3D de reservas naturales enteras. En Estados Unidos todos esos datos son transmitidos de forma remota y almacenados en supercomputadoras mediante la Conectividad Inteligente. Luego la acumulación y el procesamiento de datos ofrece un panorama muy claro sobre el estado de los ecosistemas.

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Coronavirus: Trabajar desde casa (y no morir en el intento)

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Imagen de Goumbik en Pixabay

La crisis por el coronavirus está cambiando el panorama económico mundial. Metamorfosis que puede acarrear una nueva forma de entender la vida. Transformaciones que, pese a que muchos creen serán momentáneas, permanecerán en el tiempo.

 

Decretada la pandemia por parte de la Organización Mundial de la Salud, las medidas de contención son ahora responsabilidad y obligación de cada estado. Algunas decisiones pueden ser consideradas controversiales o exageradas. Pero cada nación tiene el deber de defender a sus ciudadanos de la forma que considere correcta.

Ante este panorama, el home office, junto con todas sus ventajas y desventajas, se ubica en el centro de muchos debates. Después de todo, el reto que enfrentan los gobiernos no es solo reducir los contagios masivos. También es que el aparato productivo se mantenga caminando.

 

¿A trabajar desde casa?

 

Está claro que no todos los trabajos se pueden ‘llevar a casa’. Pero hay muchos que sí. Antes de la crisis, México se mostraba como uno de los países de la región con mayor disposición a cambiar sus hábitos laborales. Un aspecto que va más allá de trabajar desde casa. El trabajo a distancia implica laborar desde cualquier parte.

 

En esto mucho ha tenido que ver la forma en cómo los millennials ven el mundo. ‘Encerrarse’ en una oficina es una opción cada vez menos valorada. El sueño de muchos es tomar la laptop, el smartphone e instalarse a orillas del Caribe (o en cualquiera de los otros seis mares) y convertir el trabajo en vacaciones permanentes. ¿Se trata de una utopía o es posible vivir de esta forma? 

 

Home office, forzado por las circunstancias

 

Una parte importante de la fuerza laboral activa en la región no ve con buenos ojos trabajar desde casa. Aunque dadas las circunstancias, al menos mientras dure la coyuntura, esto dejará de ser una opción para convertirse en obligación. Para evitar que la crisis afecte la vida laboral más de la cuenta, algunas recomendaciones generales para que el home office no se convierta en otro problema.

 

Cómo trabajar desde casa (y no morir en el intento)

 

  • Planificación al detalle. Antes de iniciar cada jornada, hay que tener absoluta claridad de cuáles son las tareas prioritarias. Esto incluye fijar una hora del día para cada una.
  • No salirse del plan. Tan importante como planificar la agenda milimétricamente, es cumplir con lo planeado. Posponer es uno de los verbos que no pueden instalarse en el léxico de quienes trabajan desde sus hogares.
  • No quedarse en pijamas. Sin la necesidad de salir a la calle, la tentación de quedarse con la ropa de dormir es muy grande. Sin embargo, lo mejor es cambiarse el atuendo y, sin tener que llegar al extremo de llevar saco y corbata, vestirse con prendas (ligeras y cómodas) que marquen el inicio de una nueva jornada laboral
  • Levantarse de la cama. Al igual que no quitarse la pijama, llevar la laptop hasta la recámara para trabajar entre las sábanas tampoco es la mejor de las ideas. A muchos les pasa que al menor descuido, terminan haciendo una siesta de horas.
  • trabajar desde casa supnews

    Imagen de Free-Photos en Pixabay

    Un lugar de trabajo. Cierto que el home office ofrece la posibilidad de trabajar desde el jardín, en el comedor, en la sala de estar. Pero sobre todo para aquellos que les cueste adaptarse, lo mejor es seleccionar un único ambiente para cumplir con sus responsabilidades. Un espacio que además debe ser respetado por todos los miembros de la familia.

 

Apps para la gestión de tareas

 

En la actualidad, las aplicaciones para gestionar tareas son cosa de todos los días en la mayoría de las empresas. Soluciones como Trello o Asana son indispensables para equipos que comparten un mismo espacio físico. Pero que tratándose de trabajos a distancia, se hacen invaluables.

 

Las juntas virtuales también son muy comunes. Así como muchos utilizan Whatsapp para hablar con familiares y amigos que están en otras ciudades y países, también lo puedes usar para comunicarte con tu jefe y verlo a la cara mientras conversan.

 

Home office: ¿el futuro?

En 2018 se aseguraba que para 2020, el 80% de los mexicanos realizaría parcial o totalmente trabajo a distancia. Cuando se realizó esta proyección, nadie contaba que una pandemia afectaría al planeta. ¿Qué quedará después que se supere la crisis? Ya veremos.

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¿Los tatuados tienen más oportunidades como emprendedores?

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La interrogante que da pie a estas líneas es en extremo simplista, lo sabemos. Pero en ocasiones la mejor forma para tratar de entender al mundo donde vivimos es simplificándolo al máximo. ¿Las personas con tatuajes cuentan con las mismas oportunidades dentro del mercado laboral que aquellos que no han utilizado su piel como un lienzo? Algunas estadísticas dicen que no.

 

Un reciente ensayo publicado en Journal of Economic Behavior & Organization del cual Xataca se hace eco, sostiene que las personas con tatuajes visibles son más impacientes. Lo que a la luz de los hechos, es uno de los factores que juega en contra para su inserción dentro del mercado laboral ‘tradicional’. 

 

Donde los tatuajes no están estigmatizados es en el mundo del emprendimiento. Tampoco en campos relacionados con el arte y la creatividad.


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Pero a pesar de que en líneas generales las personas que llevan estas marcas ya no son tan mal vistas como a finales del siglo XX, todavía quedan muchas barreras por derribar. 

En México y en América Latina, ¿cómo le va a los tatuados? Este es un tema que seguiremos desarrollando.

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Dorian, huracanes categoría 5 y cambio climático

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Referencial - Imagen de David Mark en Pixabay

Cada vez que un desastre natural azota alguna región del planeta – como es el caso de un huracán – las voces más pesimistas en torno al calentamiento global no tardan en aparecer. De forma simultánea, aquellos que no creen en el cambio climático antropogénico, más allá de las tragedias y las pérdidas de vidas o materiales, terminan tomándose los señalamientos que achacan la responsabilidad de algunos de estos fenómenos ambientales a la acción de los seres humanos a manera de chiste.

 

En cualquier caso, de forma ‘naturalmente cíclica’ o como consecuencia del uso y el abuso con el que la humanidad se ha comportado con el planeta Tierra, algunos hechos por lo menos generan cierta inquietud. Inviernos extremadamente fríos y veranos con temperaturas de infarto. Los polos cada vez más derretidos y temporadas de lluvia o sequía realmente duras.

 

Las tormentas del Caribe

 

Cada año, entre el 1 de junio y el 30 de noviembre tiene lugar la temporada de huracanes del Atlántico. Estos eventos no solo ocurren sobre la cuenca del Mar Caribe, también a lo ancho del Pacífico y dentro de los bordes tropicales del océano Índico.

 

Este 2019 muchos especialistas han querido llamar la atención sobre varios detalles. Por quinta ocasión seguida, una tormenta tropical se formó en el Atlántico norte antes del 1 de junio. (Ocurrió el 20 de mayo con Andrea). Pero lo que ha disparado todavía más las alarmas ha sido que con la aparición de Dorian a finales de agosto, ya son cinco los huracanes de categoría 5 los que se han formado en la región durante los últimos cuatro años.

 

La fatídica categoría #5

 

Una tormenta que alcanza este nivel dentro de la escala Saffir – Simpson registra vientos sostenidos de al menos 250 kilómetros por hora. Acompañados por marejadas similares a las que produciría un tsunami.


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Cuando Dorian tocó tierra el 1 de septiembre en Bahamas, descargó una potencia de casi 300 kilómetros por hora. Récord desde que se empezaron a llevar estos registros.

El debate está otra vez servido. ¿Cuál es la razón de la alta frecuencia de las tormentas tropicales de categoría cinco? ¿Solo obedecen a una serie de desafortunadas coincidencias? ¿Es culpa de la humanidad?

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