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Coronavirus: ¿el impulso final para el ecommerce?

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Imagen de drewstewart en Pixabay

El coronavirus ha cambiado el panorama mundial. A finales de 2019 nadie se imaginaba que el mundo estaría envuelto en medio de una calamidad sanitaria de estas proporciones. Bueno, probablemente muchos lo intuían, pero para la mayoría el escenario actual resultaba inverosímil. Un episodio más de seriados tipo The walking dead. 

 

No es ciencia ficción, a pesar que las teorías conspirativas van y vienen. Lo único concreto es que una enfermedad con una tasa de mortalidad baja, se ha expandido por el mundo de manera incontrolable.

 

Un mundo nuevo

 

Cuarentena, aislamiento social. Términos que los nacidos durante la segunda mitad del siglo XX y las dos primeras décadas del XXI solo encontrábamos en los libros de historia. Pero que ahora, en mayor o menor medida, de acuerdo a las coordenadas geográficas, estamos viviendo en carne propia.

 

El Covid-19 ha traído también una serie de cambios forzados en los hábitos culturales cotidianos. Uno de ellos: no más saludos efusivos o cariñosos. Lo que supone todo un reto para muchos latinoamericanos y caribeños.

 

En teoría, estos cambios serán ‘temporales’. Una vez superada la crisis, todo volverá a la normalidad. Pero conforme pasan los días, está claro que la ‘antigua’ normalidad en la que vivíamos será cosa del pasado y que en el mejor de los casos, recordaremos con nostalgia. Al día de hoy no sabemos cómo vamos a vivir mañana.

Hace unos días comentábamos sobre el reto que deberán enfrentar las salas de cine una vez ‘todo vuelva a la normalidad’. Christopher Nolan, uno de los realizadores cinematográficos más influyentes del nuevo milenio, analizaba este panorama con cierto desespero. Pero por el momento, esto no son más que especulaciones.

 

¿Es tiempo del ecommerce?

 

Cuando la misión (y en algunos casos la imposición) es quedarse en casa, el ecommerce se antoja como la manera ‘natural’ para abastecerse de productos básicos. Las grandes cadenas de supermercado ya tenían esto claro y desde hace tiempo venían combinando sus viejos modelos de negocio con las posibilidades que ofrecen la tecnología. Walmart es quizá el ejemplo más claro. 

 

Pero ahora comprar y vender en línea no es un simple lujo, sino una necesidad. Tanto para vendedores, como para consumidores

 

Más allá de Rappi y Mercado Libre

 

En gran medida, hablar de ecommerce y de startups en América Latina es hacer mención a estos dos actores. Dos empresas nacidas en la región (Colombia y Argentina, respectivamente) y que figuran dentro de la lista de unicornios.

 

Antes del coronavirus, otros negocios latinoamericanos ya estaban apostando con fuerza por el comercio en línea. Aunque en la mayoría de los casos sin abandonar por completo los modelos tradicionales. Una lista que incluye desde ferreterías hasta sexshops. 

 

Por supuesto que al hablar de productos de primera necesidad, un saco de cemento o un dildo no figuran en la lista. Pero las refracciones en el hogar eventualmente pueden significar verdaderas emergencias. Y ya sabemos que el sexo es un aspecto esencial en la vida de los hommosapiens. Que este último sea un tópico que no todos valoremos de la misma forma es otro debate.

 

En todo caso, el verdadero reto para los posibles emprendimientos ecommerce que surjan en medio de la actual coyuntura, es ver el panorama más allá de la crisis. Está claro que sobrevivir al momento actual ya es un reto mayúsculo. Una idea que sin ánimos de ser dramáticos (ya en días pasados también escribíamos sobre el amarillismo mediático), es más que simple metáfora.

 

¿Es tiempo de invertir en un ecommerce?

 

De manera ligera y rápida, la respuesta es sí. Lo que supone que todos aquellos que vienen desarrollando iniciativas destinadas a satisfacer las necesidades del sector del comercio en línea, el momento actual quizá sea su momento.

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Imagen de Pete Linforth en Pixabay

Más allá de las circunstancias de hoy, ¿podrá el ecommerce introducir cambios en los hábitos de consumo a gran escala y de manera perdurable en el tiempo? 

 

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El legendario cazador de virus que sobrevivió a la COVID-19

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Peter Piot, uno de los grandes investigadores del ébola y el sida, todavía está batallando contra el coronavirus, un virus que llegó a subestimar.

Credit…Andrew Testa para The New York Times

Donald G. McNeil Jr.

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“Esta es la revancha de los virus”, dijo Peter Piot, director de la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres. “Les he hecho la vida imposible. Ahora están intentando derrotarme”.

Piot, de 71 años, es una leyenda en las luchas contra el ébola y el sida. Pero la COVID-19 casi le quita la vida.

“Hace una semana no habría podido hacer esta entrevista”, dijo en una conversación reciente por Skype desde su comedor en Londres, con una pintura de lirios de agua detrás de él. “Todavía tenía dificultades para respirar después de 10 minutos”.

En retrospectiva, mientras recordaba con pesar que fue abatido por un virus luego de pasar toda su vida como cazador de virus, Piot dijo que había juzgado mal a su presa y se había convertido en la víctima.

“Lo subestimé, subestimé lo rápido que se propagaría”, afirmó. “Mi error fue pensar que era como el SRAG, el cual tenía un alcance bastante limitado. O que era como la influenza. Pero no es ninguno de los dos”.

En 1976, como estudiante de posgrado en Virología en el Instituto de Medicina Tropical en Amberes, Bélgica, Piot formó parte de un equipo internacional que investigaba una misteriosa fiebre hemorrágica viral en Yambuku, Zaire, en lo que ahora es la República Democrática del Congo.

Para evitar la estigmatización de ese pueblo, los miembros del equipo lo llamaron “virus del Ébola”, por un río cercano.

Años después, en la década de los ochenta, fue uno de los científicos que probó que la enfermedad degenerativa conocida como “slim” en África era causada por el mismo virus que estaba matando a jóvenes homosexuales en otras partes del mundo.

De 1991 a 1994 presidió la Sociedad Internacional de Sida y luego fue el primer director de ONUSIDA, el programa de las Naciones Unidas para combatir el VIH.

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Credit…Stuart Ramson/Associated Press

“Empezamos a prohibir los apretones de mano en nuestro comportamiento”, dijo. “Salimos a comer porque nos gusta la buena comida, pero empezamos a dar el ‘codo Ébola’ al saludar”.

La número 79 fue: “¿Debería preocuparme por la posibilidad de contagiarme de la COVID-19? ¿Cuán preocupado estás tú, Peter?”.

Aconsejó: “Haría todo lo posible para evitar ser infectado, ya que no conocemos cómo se comportará en cada individuo”.

De regreso a casa, en Londres, Piot conversó con audiencias de entre 30 y 250 personas, asistió a una fiesta de cumpleaños con otras 50 personas y cenó y tomó algunos tragos en cinco restaurantes en Londres o Cambridge.

“Mi modus operandi habitual”, dijo. Más allá de evitar los apretones de mano, no tomó precauciones particulares. “Realmente no sé dónde me infecté”.

Aunque existían muchos casos confirmados, el Reino Unido no decretó oficialmente la cuarentena hasta el 23 de marzo, cuando se confirmaron 335 muertes. Piot y su esposa, en contraste, comenzaron a trabajar desde casa el 16 de marzo.

La noche del 19 de marzo, Piot comenzó a tener fiebre y sintió dolor de cabeza.

“Mi pensamiento inmediato fue: ‘Espero que no sea la COVID’”.

Cada día se sentía más cansado, y su fiebre rondaba los 38 grados Celsius.

“Me golpeó como un autobús”, dijo. “Agotamiento extremo, como si cada célula de tu cuerpo estuviera cansada. Y mi cuero cabelludo estaba muy sensible, me dolía si Heidi lo tocaba. Eso es un síntoma neurológico”.

Era una sensación nueva. A pesar de todo el tiempo que ha pasado en climas plagados de mosquitos, “nunca había estado gravemente enfermo en mi vida”, dijo. Es un corredor habitual y aparentemente sano, así que bromeó: “Esta es la primera vez en mi vida adulta que no bebo vino en un mes”.

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Credit…Edu Bayer para The New York Times

Larson, en cambio, ha sobrevivido a una serie de enfermedades tropicales en sus viajes: malaria cerebral, hepatitis E, fiebre tifoidea y dengue.

“Conocía buena parte de los síntomas que Peter estaba sintiendo: cómo te sostienes la cabeza cuando te duele, cómo te agotas al moverte por la habitación. Así que si él pedía agua, o algo, interrumpía lo que estaba haciendo y se lo daba de inmediato. El tiempo es una experiencia diferente cuando no estás bien, cada minuto importa”.

En aquel momento, era casi imposible conseguir una prueba de diagnóstico para el coronavirus. Los pocos kits disponibles estaban reservados para los hospitales.

El 26 de marzo, Piot finalmente consiguió una prueba de diagnóstico a través de un médico privado. Dio positivo y su fiebre siguió aumentando.

El 31 de marzo, la fiebre llegó a los 40 grados Celsius y comenzó a sentirse confundido. Piot y su esposa fueron a la sala de emergencias del Hospital Royal London.

Aunque no tenía dificultades para respirar su saturación de oxígeno era de solo el 84 por ciento, un nivel peligrosamente bajo. Una radiografía reveló fluidos en ambos pulmones, un patrón que indicaba una neumonía bacteriana.

Sus exámenes de sangre “dieron resultados muy malos”, dijo. Sus niveles de proteína C reactiva, que indican inflamaciones, y del dímero D, que señalan la formación de coágulos sanguíneos, eran muy elevados.

“Inmediatamente pasé de ser médico a paciente”, afirmó. Le pusieron oxígeno y lo mandaron al piso de arriba en una camilla.

“Ahí fue cuando realmente me asusté”, dijo Larson. Le habían permitido acompañarlo mientras lo examinaban, pero no la dejaron subir con él.

Normalmente, los hospitales del Servicio Nacional de Salud (NHS, por su sigla en inglés) del Reino Unido “están tan repletos como los autobuses de la India”, dijo Larson. “Pero tenían una campaña que decía: ‘No vengan a los hospitales a menos de que estén en las últimas’, por lo que estaba casi vacío”.

Larson continuó: “Pero cuando vi que pasaban a Peter por las puertas dobles en una camilla, tuve la misma sensación que experimentaban las familias afectadas por el ébola que conocimos en Sierra Leona. Ellos se ocultaban de sus familiares porque, una vez que sabían que podría ser la última vez que los verían, no querían separarse de ellos emocionalmente”.

Al principio, dijo Piot, estaba tan agotado que se sentía apático. Solicitó un cuarto individual, pero le informaron que estaban reservados para personas que no habían dado positivo, para su protección. Lo pusieron en un cuarto de 6 por 6 metros, con un solo baño, junto a otros tres hombres.

“Al NHS se le conoce como el Gran Igualador”, dijo. “La comida era salchichas con puré, horrendo”.

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Credit…Joel Breman

Larson fue a su casa esa noche y entonces escuchó la noticia de que la doctora Gita Ramjee, una reconocida investigadora sudafricana especializada en sida, acababa de morir por la COVID-19. Ramjee era profesora honoraria en la escuela de Piot y había dirigido un simposio allí antes de enfermarse.

“Tenía mi edad, y de pronto sentí una aguda sensación de: ‘Esto podría sucederme a mí’”, dijo Larson.

Piot estaba luchando con sus propios miedos.

“Todo lo que puedes hacer es permanecer acostado mientras piensas: “Espero no empeorar”.

Le dieron antibióticos intravenosos y oxígeno, y fue despertado cada dos horas para la revisión de su presión arterial y otros signos vitales.

“Estaba particularmente nervioso por la posibilidad de que me pusieran en un respirador”, dijo. “Los respiradores pueden salvar vidas, pero también pueden hacer mucho daño. Cuando estás en uno, tus posibilidades de sobrevivir son las mismas que las del ébola, cerca de un tercio”.

Todos los días hablaba con Larson o con sus hijos. Logró ver varios episodios de una nueva serie de la BBC sobre un detective siciliano, Inspector Montalbano, que su esposa le había recomendado.

“Si esto hubiera sucedido antes de los celulares, ¿podrían imaginarse la soledad?”, dijo. “Es como estar en prisión. Sé que soy un privilegiado, que no voy a estar encerrado aquí 27 años como Nelson Mandela. Pero tu mundo se reduce a las cosas esenciales. En lo único que piensas es ‘¿Cómo va mi respiración?’”.

  • Updated May 26, 2020

    • How can I protect myself while flying?

      If air travel is unavoidable, there are some steps you can take to protect yourself. Most important: Wash your hands often, and stop touching your face. If possible, choose a window seat. A study from Emory University found that during flu season, the safest place to sit on a plane is by a window, as people sitting in window seats had less contact with potentially sick people. Disinfect hard surfaces. When you get to your seat and your hands are clean, use disinfecting wipes to clean the hard surfaces at your seat like the head and arm rest, the seatbelt buckle, the remote, screen, seat back pocket and the tray table. If the seat is hard and nonporous or leather or pleather, you can wipe that down, too. (Using wipes on upholstered seats could lead to a wet seat and spreading of germs rather than killing them.)

    • What are the symptoms of coronavirus?

      Common symptoms include fever, a dry cough, fatigue and difficulty breathing or shortness of breath. Some of these symptoms overlap with those of the flu, making detection difficult, but runny noses and stuffy sinuses are less common. The C.D.C. has also added chills, muscle pain, sore throat, headache and a new loss of the sense of taste or smell as symptoms to look out for. Most people fall ill five to seven days after exposure, but symptoms may appear in as few as two days or as many as 14 days.

    • How many people have lost their jobs due to coronavirus in the U.S.?

      Over 38 million people have filed for unemployment since March. One in five who were working in February reported losing a job or being furloughed in March or the beginning of April, data from a Federal Reserve survey released on May 14 showed, and that pain was highly concentrated among low earners. Fully 39 percent of former workers living in a household earning $40,000 or less lost work, compared with 13 percent in those making more than $100,000, a Fed official said.

    • Is ‘Covid toe’ a symptom of the disease?

      There is an uptick in people reporting symptoms of chilblains, which are painful red or purple lesions that typically appear in the winter on fingers or toes. The lesions are emerging as yet another symptom of infection with the new coronavirus. Chilblains are caused by inflammation in small blood vessels in reaction to cold or damp conditions, but they are usually common in the coldest winter months. Federal health officials do not include toe lesions in the list of coronavirus symptoms, but some dermatologists are pushing for a change, saying so-called Covid toe should be sufficient grounds for testing.

    • Should I wear a mask?

      The C.D.C. has recommended that all Americans wear cloth masks if they go out in public. This is a shift in federal guidance reflecting new concerns that the coronavirus is being spread by infected people who have no symptoms. Until now, the C.D.C., like the W.H.O., has advised that ordinary people don’t need to wear masks unless they are sick and coughing. Part of the reason was to preserve medical-grade masks for health care workers who desperately need them at a time when they are in continuously short supply. Masks don’t replace hand washing and social distancing.

    • What should I do if I feel sick?

      If you’ve been exposed to the coronavirus or think you have, and have a fever or symptoms like a cough or difficulty breathing, call a doctor. They should give you advice on whether you should be tested, how to get tested, and how to seek medical treatment without potentially infecting or exposing others.

    • How can I help?

      Charity Navigator, which evaluates charities using a numbers-based system, has a running list of nonprofits working in communities affected by the outbreak. You can give blood through the American Red Cross, and World Central Kitchen has stepped in to distribute meals in major cities.


Finalmente, contó Piot, su saturación de oxígeno se elevó al 92 por ciento. Fue dado de alta el 8 de abril.

“Querían pedirme un taxi, pero les dije que no, que quería respirar el aire sin contaminación de Londres”.

Así que tomó el metro a casa.

“Fue una conmoción, como el síndrome de Estocolmo”, dijo sobre su supervivencia. “Cuando llegué a casa, francamente, comencé a llorar. Fue muy emotivo”.

Sin embargo, su cuerpo no había terminado de lidiar con la enfermedad.

Antes de que el hospital lo diera de alta, había dado negativo en la prueba del virus. Pero ahora pasaba otra cosa: una reacción inmune tardía.

“De manera gradual, empecé a tener dificultades para respirar”, dijo. “Vivimos en una vieja casa de estilo georgiano, con tres pisos, y tenía problemas serios para llegar a los pisos de arriba”.

Larson compró un pulsioxímetro, un monitor que se coloca en la punta del dedo y mide los niveles de oxígeno en la sangre.

Larson recientemente dio positivo en el examen que detecta si tienes anticuerpos del virus. Su enfermedad fue tan leve que no está segura de cuándo alcanzó el punto máximo. Tuvo dos episodios de dolores de cabeza severos, el primero a finales de marzo y el segundo a mediados de abril. La segunda vez también tuvo picazón y enrojecimiento de los ojos, lo cual es un síntoma extraño pero reconocido y puede indicar que la infección se realizó a través de los ojos.

El 15 de abril, el corazón de Piot empezó a acelerarse a un ritmo de 165 latidos por minuto. El porcentaje de oxígeno en su sangre volvió a bajar al rango de los 80.

Él y Larson acudieron al Hospital del University College, donde se realizó una radiografía del tórax.

Esta vez, en vez de tener masas bacterianas distintivas en cada lado, “mis pulmones estaban repletos de infiltraciones y eran un verdadero desastre”, dijo. “A eso se le llama ‘neumonía organizada’”.

Las pequeñas bolsas que crecen como racimos de uvas por todos los pulmones, explicó, estaban supurando proteínas de señalización: estaba sufriendo una “tormenta de citoquinas”. Eso atrajo glóbulos blancos voraces a los espacios entre los alvéolos, lo que amenazaba con bloquear las rutas que el oxígeno normalmente toma para sus glóbulos rojos.

Sus médicos pensaron en volverlo a hospitalizar, una decisión que Piot temía.

“Mi abuelo luchó en las trincheras durante la Primera Guerra Mundial, en esos campos de amapolas en Flandes”, afirmó Piot. “Dijo que la peor parte era regresar a casa en licencia y luego recordar a qué tenía que regresar”.

Pero hospitalizarlo y ponerle oxígeno podría haber sido poco efectivo: sus pulmones estaban “rígidos” y tal vez no serían capaces de absorberlo.

En vez de eso, la doctora Joanna Porter, quien se especializa en neumonías complicadas, le puso un esteroide intravenoso para reducir la inflamación, junto con un anticoagulante para prevenir los coágulos sanguíneos de su fibrilación auricular.

La burocracia del NHS del Reino Unido le prohibió a Porter hablar sobre el tratamiento de Piot, aunque él le dio su autorización. Piot sigue bajo su cuidado. La semana pasada, un análisis con escáner de PET, una tomografía axial computarizada y una broncoscopia revelaron que algunas áreas de sus pulmones no se habían recuperado completamente. Como buen promotor de la atención médica universal, Piot añadió: “Díganle al público estadounidense que todos estos exámenes costosos son gratis y los realiza el NHS”.

Los esteroides parecen estar funcionando, pero tomarlos durante demasiado tiempo puede tener efectos secundarios, incluyendo atrofia muscular, debilitamiento de los huesos y diabetes.

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Credit…Andrew Testa para The New York Times

Es probable que tenga que tomar anticoagulantes por el resto de su vida, dijo Piot, y partes de sus pulmones podrían quedar con cicatrices permanentes.

“Pero puedes vivir con eso”, añadió, encogiéndose de hombros.

“Si te diera esta tormenta de citoquinas mientras estás gravemente enfermo, estarías acabado”, dijo. “Pero yo tuve tres etapas: primero, fiebre; luego, falta de oxígeno, y ahora, la tormenta”.

“La gente cree que con la COVID-19, el uno por ciento muere y al resto solo le da gripe. No es tan simple, pasan un montón de cosas entre ambos extremos”.

Sus doctores no le han permitido regresar al trabajo, dijo.

“Todo el día es: ‘¡Descansa!, ¡descansa!, ¡descansa!’. Ese no es mi fuerte. Que me presionen para que me vaya a sentar a una playa es un castigo para mí”.

“Pero estoy trabajando un poco. Estoy colaborando con la CEPI en vacunas”, añadió, refiriéndose a la Coalición para las Innovaciones en Preparación para Epidemias, un organismo fundado en 2017 para crear vacunas contra enfermedades nuevas o futuras en las que las empresas no suelen invertir recursos.

“Me enfrenté a la muerte”, dijo. “En 1976, cuando le sacábamos sangre a los pacientes, el equipo de protección era de risa. Y escapé de un accidente de helicóptero. Pero esto fue diferente. Creo que ver de frente a la muerte y sobrevivir es algo bueno: te obliga a pensar en lo que es esencial, quién es esencial”.

“Ahora soy lo que en flamenco llamamos ervaringsdeskundige, un ‘experto en la experiencia’. Alguien que forma parte de una comisión de asesoría no porque haya estudiado una enfermedad, sino porque la ha vivido. Ese soy yo. Y ahora estoy pensando en qué hacer con el resto de mi vida”.

Donald G. McNeil Jr. es reportero científico que cubre epidemias y enfermedades de los países pobres del mundo. Se unió al Times en 1976 y ha reporteado desde 60 países.

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Soriana expulsa del Consejo a Pedro Luis Martín Bringas, el líder de un movimiento anti-AMLO

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26 de mayo 2020 | 6:50 pm

Soriana expulsó a Pedro Luis Martín Bringas de su Consejo de Administración de la empresa a solo unas semanas de la publicación de un video en el que el empresario dijo haber aceptado liderar el Frente Nacional Anti-AMLO, denominado FRENAAA.

La cadena de supermercados notificó a la Bolsa Mexicana de Valores la desvinculación de Martín Bringas de su cargo como consejero suplente, tras una sesión extraordinaria. Aunque no explicó los motivos de su decisión.

Agradecemos al Sr. Pedro Luis los muchos años de cooperación y participación en el Consejo de Administración de nuestra organización a través de la cual contribuyó al fortalecimiento de la estrategia y crecimiento de la compañía

Soriana

A principios de mayo circuló un video en el que Martín Bringas se asume como líder de FRENAAA, una organización que “desea actuar ya”, para remover al presidente de México, Andrés Manuel López Obrador del cargo, de acuerdo con el sitio web del movimiento.

En el video el ahora exaccionista de Soriana asegura que FRENAAA. es un movimiento público, integrado por personas de todas las “razas sociales” (sic) y sectores del país.

“Así como el coronavirus no respetó a ricos, pobres, estudiantes, profesionistas, queremos que el Frenaaa sea el detonante para que antes del 1 de diciembre el señor López Obrador se vaya a su casa”, dijo el empresario.

A las pocas horas de ser publicado, Soriana se deslindó de las palabras del empresario, para distanciar su postura institucional.

“El video fue realizado a título propio y personal por el Sr. Pedro Luis Martín Bringas y no representa, en ningún sentido, la opinión de Organización Soriana. La grabación no tiene relación con la compañía, ni representa interese partidistas”, explicó la empresa en un comunicado enviado a los inversionistas.

No es la primera vez que Martín Bringas da a conocer su postura personal respecto a un asunto político. A un mes de las últimas elecciones presidenciales, en las que López Obrador resultó electo, Martín Bringas dio su respaldo abierto al excandidato por el Partido Acción Nacional, Ricardo Anaya.

El empresario no es el único involucrado en FRENAAA. La iniciativa también involucra a personajes públicos como el activista neoleonés, Gilberto Lozano, el conductor Pedro Ferriz de Con, el periodista Rafael Loret de Mola y el asesor Juan Bosco Abascal. Su estrategia tiene como objetivo principal la destitución de López Obrador “antes del 30 de noviembre”.

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La historia que cuentan los restos de tres africanos en una tumba de México

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En una fosa común del siglo XVI en Ciudad de México aparecieron los huesos de tres hombres que podrían ser unos de los primeros en ser obligados a salir de África y para ser esclavizados en las Américas.

Credit…R. Barquera y N. Bernal

Nicholas St. Fleur

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Los tres cráneos eran diferentes a cientos de otros que estaban en una fosa común del siglo XVI que fue descubierta en el Hospital Real de San José de los Naturales en Ciudad de México. Sus dientes frontales presentaban elementos decorativos, tal vez debido a alguna costumbre ritual, lo que los diferenciaba de los de “los naturales”, como se les decía a los indígenas que conformaban la mayoría de los restos encontrados en ese lugar de entierro colonial. Los arqueólogos concluyeron que los tres individuos probablemente eran esclavos africanos, pero necesitaban más pruebas para estar seguros.

Ahora los investigadores han extraído información genética de los dientes de los individuos, con lo que confirmaron que eran africanos, quizás de los primeros en ser sacados a la fuerza de su tierra natal y trasladados al continente americano.

“Estudiamos sus esqueletos completos. Queríamos saber qué padecían, no solo las enfermedades, sino también el abuso físico para poder contar sus historias”, dijo Rodrigo Barquera, estudiante de posgrado en el Instituto Max-Planck para la Ciencia de la Historia Humana en Alemania. “Tiene implicaciones en toda la historia del periodo colonial de México”.

Los hallazgos, publicados en Current Biology, ofrecen un vistazo a la vida de estas personas antes de sus viajes forzados y muestran algunas de las enfermedades infecciosas que la trata transatlántica de esclavos pudo haber traído al Nuevo Mundo.

En 1518, el rey Carlos I de España autorizó el transporte directo de esclavos desde África hasta América. En 1542, promulgó Las Leyes Nuevas que prohibían que los colonos del virreinato de la Nueva España utilizaran a los pueblos indígenas como esclavos. La ley liberó a miles de trabajadores indígenas, pero aumentó la demanda de esclavos africanos, criollos, mulatos y otras personas de ascendencia africana para que trabajaran como sirvientes, cocineros, mineros y agricultores. Entre 1518 y 1650, unos 120.000 africanos esclavizados llegaron al territorio que actualmente es México.

Los colonizadores españoles ya habían exigido el control de estos grupos porque creían que resistían a las enfermedades traídas de Europa —como la viruela, el sarampión y la fiebre tifoidea— que, junto con la brutal conquista europea, casi habían eliminado a la población indígena.

El Hospital Real de San José de los Naturales fue creado alrededor de 1530 para atender exclusivamente a pacientes indígenas, muchos de los cuales morían debido a los brotes de viruela. Los tres africanos también fueron tratados allí. Cuando murieron, fueron enterrados junto a los indígenas. Tal vez todos fueron víctimas de una epidemia, dijo Barquera.

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Credit…R. Barquera y N. Bernal

Los restos de los tres individuos fueron recuperados en 1992 durante la construcción de una nueva línea del metro en la ciudad. Los arqueólogos notaron que sus dientes tenían limaduras decorativas que también se presentaban en esclavos africanos en Portugal, y la práctica continúa hasta el día de hoy en algunos grupos étnicos subsaharianos. Eso hizo que los investigadores sugirieran que esas tres personas eran africanas.

“No sabemos exactamente si eran negros esclavos o negros libres”, dijo Lourdes Márquez Morfín, arqueóloga de la Escuela Nacional de Antropología e Historia en Ciudad de México. Pero el trauma que muestran sus esqueletos indica que eran esclavos.

“Uno tenía estos disparos”, dijo Barquera refiriéndose a cinco piezas de perdigones en la cavidad torácica de un hombre. “Se podía ver que el hueso estaba manchado con un pigmento verdoso de cobre porque las balas permanecieron en el cuerpo de este individuo hasta que murió”.

Algunos de los hombres mostraban signos de deficiencias nutricionales, fracturas de cráneo y piernas y deformidades en los hombros, lo que indica que realizaron trabajos agotadores y sufrieron fuertes abusos físicos. Todos murieron entre los 25 y los 35 años.

Barquera y su equipo extrajeron un molar de cada uno de los tres cráneos para sintetizar y analizar su ADN. Las firmas genéticas obtenidas de los molares mostraron que los tres hombres provenían de África occidental o meridional. También encontraron isótopos en los dientes que indicaban que todos nacieron y crecieron fuera de México.

“Se planteó la hipótesis de que tal vez eran descendientes de africanos y nativos americanos o africanos y europeos, pero ese no es el caso”, dijo Barquera.

Los hallazgos son de los primeros ejemplos conocidos de esos patógenos en restos humanos en el continente americano, así como la primera evidencia directa de que los patógenos de África pudieron haber sido traídos a América durante el principio del periodo colonial, dijo Johannes Krause del Max-Planck y el coautor del estudio de Barquera. Krause agregó que es posible que los hombres hayan contraído las enfermedades durante los hacinados viajes transoceánicos.

“Siempre estamos tan enfocados en la introducción de enfermedades por parte de los europeos y los españoles”, dijo Krause, “que creo que subestimamos cuánto contribuyó la trata de esclavos y la fuerte migración de África a América a la propagación de enfermedades infecciosas en el Nuevo Mundo”.

El artículo “hace un muy buen trabajo de reunir datos arqueológicos, osteológicos, moleculares e isotópicos que nos dan un vistazo a la vida de los primeros africanos coloniales, probablemente esclavos”, dijo Anne Stone, genetista antropológica de la Universidad Estatal de Arizona, quien no participó en la investigación.

Hannes Schroeder, arqueólogo de la Universidad de Copenhague, dijo que las múltiples evidencias del estudio “pintan una imagen muy detallada de la vida de estas personas, sus orígenes y experiencias en el continente americano, que nos recuerda una vez más la crueldad de la trata trasatlántica de esclavos y el impacto biológico que tuvo en los individuos y las poblaciones del Nuevo Mundo”.

Nicholas St. Fleur es periodista científico que escribe sobre arqueología, paleontología, espacio y otros temas. Se unió al Times en 2015 y antes fue editor asistente en The Atlantic. @scifleurFacebook

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